Un caso que está sacudiendo La Plata y Berisso y que llegó a los medios nacionales puso en escena, abrupta y sorpresivamente, a Lobería. Se trata de la desaparición, desde hace 6 días, de la odontóloga Gisella Solís (47), y el posterior suicidio de quien fuera su pareja Casimiro Abel Campos (55). Familiares de la odontóloga señalaron que existía un conflicto en la pareja porque Campos tenía una familia paralela en Lobería (presuntamente en la localidad de Tamangueyú) y ese pudo ser el desencadenante de esta trágica historia.

En Berisso Gisella Solís Calle, de 47 años, tuvo una fuerte discusión con su pareja el martes pasado en su casa del barrio de Villa Argüello. Desde ese momento sus allegados y familiares perdieron contacto. Ahora se conoció que su pareja falleció tras recibir un disparo en la cabeza, en lo que parecer haber sido un suicidio justo cuando la Policía iba a detenerlo en un hotel de La Plata para que aclare lo ocurrido.

Se trata de Casimiro Abel Campos (55) quien tendría una familia paralela en Lobería y, según los familiares de la odontóloga, ese pudo ser el desencadenante de esta trágica historia.

Los problemas de Gissella Solís con su novio Abel Casimiro Campos, que se suicidó este lunes, comenzaron hace tres años cuando ella descubrió que él tenía una doble vida. Como la mujer no estaba dispuesta a tolerar esta situación, se volvieron a juntar con una condición: el hombre debía dejar a su familia antes del 31 de diciembre de 2018, una fecha límite que nunca se cumplió.

“La discusión que tenían era porque el hombre no definía la separación. Ella descubrió a los tres años que él tenía una doble vida y estuvieron separados por varios meses hasta que volvieron a juntarse”, contó Mariela, la hermana de la odontóloga. Campos le escondió a Gisella que tenía una esposa y dos hijos en Lobería.

En diálogo con TN, la familiar contó que su hermana le advirtió a su pareja que si no se separaba antes del 31 de diciembre, no lo veía más. “Esto se lo prometió a mi madre y se lo contó a todas sus amigas. Pero él no lo cumplió”, señaló.

Con respecto al trato que tenía Campos con su hermana, Mariela dijo que nunca la vio golpeada o con lesiones. “Alguna vez hasta jugando agarré el teléfono de ella cuando él llamaba, y era muy cariñoso. Por eso me pareció raro que él le podía haber hecho algo”, expresó.

Abel había quedado en la mira de la investigación por la desaparición de su pareja. Se sabía que los dos habían tenido una discusión y un vecino aseguró haberlo visto salir de la casa de Solís el miércoles, cuando ya no se tenían noticias de ella.

La propia pareja de su hermana le contó telefónicamente a ella sobre la pelea. “Me dijo que habían discutido el miércoles y que no sabía nada de ella porque se encontraba en la costa. Le explique que iba a hacer la denuncia y le pedí que tenga el teléfono abierto por si lo llamaban, pero lo apagó y no tuve forma de comunicarme con él después”, contó.

Sin embargo, de acuerdo a la investigación, el hombre se encontró durante los últimos días en la casa de su familia. “El jueves, viernes y sábado estuvo en Lobería. Y el domingo, la esposa lo llevó en su auto a la casa de su hermano. Es él quien finalmente lo lleva a la fiscalía para que atestigüe, pero le pidió que lo dejara a pocas cuadras porque quería ir caminando”, relató Mariela.

“En el trayecto, el señor se metió a un hotel de La Plata, donde se hospedaba. A las 23 del domingo, la Justicia dio la orden para que entren a sacarlo de habitación”, detalló la hermana de la odontóloga. Después de que los agentes tocaron la puerta y se identificaron como policías, Campos se disparó de en la cabeza con una escopeta y murió horas después en el hospital.

En las últimas horas la policía realizaba distintas pericias en la casa de la mujer desaparecida debido a que su hermana manifestó que hay “manchas raras” en el colchón y que no se encuentran las sabanas.