homicidios parque municipal

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Cerca de las 20, del día sábado 19 de octubre, la Estación de Policía Comunal de Lobería recibió un llamado alertando sobre disparos en la zona del Parque Municipal Narciso del Valle. Casi al mismo tiempo, desde la casa de Julio Aldecoa, habrían solicitado telefonicamente al Hospital Municipal Gaspar Campos que una ambulancia se dirigiera al domicilio. El comisario Héctor Giglio, a cargo de la Departamental de Necochea, brindó detalles de lo sucedido en distintos medios. El principal sospechoso se negó a declarar.

El personal policial concurrió al lugar y encontró el cuerpo sin vida del Intendente Hugo Rodríguez, cerca de la parte trasera de la casa donde generalmente residen cuidadores del Parque Municipal. Los efectivos policiales no podían creer tal hallazgo y la gente que se acercó al ver tanto revuelo estaba shockeada por la noticia. La autopsia revelaría luego que el cuerpo presentaba tres orificios de bala,  en la cabeza y el tórax, además de graves lesiones en el cráneo producto de golpes con un hacha. Los disparos le habrían causado la muerte y, una vez tendido en el piso, lo habrían golpeado con el hacha.

Relacionando ambos llamados (A la policía y al Hospital) y ante el hallazgo, conociendo las amenazas previas de Aldecoa para con el Jefe Comunal, la policía se dirigió de inmediato al domicilio de Julio Aldecoa, ubicado aproximadamente a 600 metros del Parque Municipal, en calle De Caso al 150. Allí llegaron casi al mismo tiempo que él, encontraron su camioneta y lo habrían visto desprenderse de algunos elementos, que resultaron ser una carabina calibre 22 y un hacha manchada con sangre. En la ropa del sospechoso, también advirtieron salpicaduras de sangre. Con esos claros elementos en contra de Aldecoa, resultó aprehendido preventivamente. Luego fue trasladado a la localidad de Necochea para resguardar su vida, temiendo un linchamiento por parte de la gente que ya había tomado conocimiento de que él era el acusado.

Personal policial, en una inspección por todo el Parque Municipal tras encontrar el cuerpo de Rodríguez, hallaría luego el cadaver del Director del Taller protegido de Lobería, Héctor Álvarez, quien falleció producto de un impacto de bala en su espalda, a la altura del omóplato.

Rodríguez y Álvarez realizaban una de sus habituales caminatas en el lugar, cuando fueron sosprendidos por el asesino.

No hubo ningún testigo que haya visto a Aldecoa efectuar los asesinatos. Por lo que las hipótesis policiales sobre cómo ocurrieron los homicidios son variadas. Especulan con que hubo una discusión previa, en la que Álvarez habría salido en defensa del Intendente y habría sido ultimado por Aldecoa en primera instancia. Supuestamente Hugo Rodríguez corrió para llegar a su vehículo y llamar a la policía, pero, metros antes de llegar a su camioneta fue alcanzado por los disparos y cayó a unos 200 metros del lugar donde hallaron a Álvarez. Luego, el asesino se acercó y le asestó los golpes con el hacha. El Comisario Héctor Giglio reveló que el Intendente ya se encontraba fallecido cuando lo golpearon con ese elemento en la cabeza.

Hay testigos que vieron que Aldecoa se trasladaba en su camioneta hacia el Parque Municipal antes del hecho y hay otros que observaron cuando se iba de allí. Eso, sumado a los elementos que encontraron en su poder, a las manchas de sangre en su ropa, al llamado que supuestamente efectuó para que una ambulancia acudiera a su domicilio, complica su situación y es señalado como el único sospechoso de ser el autor de los crímenes más brutales en la historia de Lobería. En tanto, Aldecoa se negó ayer a declarar ante la Fiscalía en Necochea ante la acusación que pesa en su contra, por doble homicidio.

Tarde o temprano deberá comparecer nuevamente ante la Justicia y recibir una condena si se demuestra su responsabilidad en el hecho. Aunque la sociedad loberense ya lo condenó socialmente por ser sospechoso de terminar con las vidas de dos personas muy queridas en la comunidad y que tanto hicieron por la gente de Lobería desde los cargos que ocupaban. Mientars tanto, su domicilio sigue siendo ampliamente custodiado por la policía.